S. Basaldúa

Miradas desde las divergencias

Tabla de contenidos

El revés de la trama

(sobre cosmos y cenizas)

Este es un lugar entre pliegues donde lo que no se nombra florece y lo que pasa deja rastro. Aquí no se viene a entender sino a resonar. La puerta está entreabierta.

Cada vez que eructa, él piensa en ella, porque aprendió a contener el cuerpo como quien amansa un río a fuerza de amor, de respeto, de ternura.

No fue algo inmediato. Al principio no entendía del todo y pensaba que exageraba, que era raro, que no era tan grave.

Pero un día la vio temblar. No de frío, ni de tristeza sino de pánico, un miedo sin forma precisa, una angustia tan antigua como su propia infancia, y entonces supo.

Desde entonces, cada vez que eructa piensa en ella. Se retira a otra pieza, gira la cabeza, contiene el aliento, no deja rastros, hace de su cuerpo un secreto.

Porque no se trata de vergüenza sino de cuidado, y cuidar no es solo sostener la mano en un hospital, cuidar también es volverse invisible cuando el amor lo pide, es entender que lo que para una persona es trivial para otra puede ser el abismo.

Y él no quiere que ella siquiera se asome al abismo. Por eso, cuando el cuerpo le reclama, cuando el aire contenido exige su salida, él recuerda su rostro, su fragilidad y su fortaleza. Recuerda su historia y su miedo. Y el amor se vuelve acto, gesto mínimo, se vuelve eructo que no fue.

Posted in

Deja un comentario